El e-commerce de productos físicos está roto. Y en el fondo, ya lo sabés.
Te vendieron que la clave es pasar el día buscando el "producto ganador": testear artículos sin parar, montar tiendas que mueren a los dos meses, pelear con proveedores que no controlás, y quemar presupuesto en Meta Ads para recién después descubrir si algo se iba a vender.
El resultado de todo eso: terminás agotada, sin margen, dependiendo de la próxima venta para no cerrar el mes en rojo.
Hay un camino mejor.Uno donde el cliente paga mes a mes por un producto digital — sin stock, sin envíos, sin depender de un proveedor del otro lado del mundo, sin dolores de cabeza logísticos.



